Balance 2005
Lo grosso para resumir de este 2005 fue que me la pasé solo como un perro programando en PHP y toqueteando tablas MySQL con phpMyAdmin para un proyecto personal que no se aún si será rentable, y sólo la práctica en la pista dentro de pocos meses podrá demostrar. Pero como dijo un capo:
«Producir cualquier proyecto implica estar de mascarón de proa y ahí el mar pega más fuerte.»
He rejuntado bastante código fuente PHP para reciclar, y seguí enamorándome de WordPress y de su facilidad para crecer por medio de sus plugins.
Ocurrieron pequeños incidentes sociales-personales, lo de siempre: amigos que se acuestan en la tumba del pasado, algunos queriendo, otros por indiferencia y otros sin quererlo. Una sola resurrección (Q). Poco ingreso de nueva sangre amistosa, debido a que estoy hecho un orko, y no me molesta. No estoy tan sociable como antes, noto.
Falleció Pappo, músico argentino de quien fui gran admirador y comprador de cassettes fundamentalmente en su período “Riff” más que “Pappo’s Blues”. Tengo ya en borrador un post con la entrada al recital que me llevó mi viejo en el ‘84 escaneada; el cual será oportunamente publicado.
Estando con ylek no programé. ![]()
Hicimos la chanchada, si, y mirá las cosas que pasan.
La tipita ahí contenta como perro con dos colas con su panzota. (Ah y es totalmente cierto que se ponen insoportables las minas durante el embarazo por aquello del revuelo hormonal).
En el 2005 encargamos un hijo, pues.
El 1er. día (Evatest) quedé shockeado, y al 2do. ya estaba acostumbrándome a la idea.
¿Yo, padre?
Tendré que dejar de ser Sid Vicious entonces. ![]()
Pensar que apenas ayer cacareaba alegremente sobre mi soltería y vida Heinekeana. Este Dios -si acaso existe- debe ser un gran humorista. Pero yo también tengo buen humor, y bienvenido hijo y bienvenido el cambio de vida. Un hermanito menor para la más hermosa.
Blogísticamente cada vez menos personal (aunque no creo que deje de hacer los putos balances anuales, que me hace gracia leerlos años después), y seguramente así mantendré la tendencia. Al fin y al cabo, ¿a quién mierda le importará qué pasta de dientes prefiero, no? Y encima que ya se han apilado varios que preferiría que no me lean; pero no puede evitarse, else joderse. Pero creeme: si el blog tuviera un ojito: VOS NO.
Resumiendo, mi 2005 fue un año de introspección y grandes cambios en mi cabezota. Y de preparar la tierra para el futuro. Y el futuro viene ya.
Se que el 2006 será formidable, sólo porque tengo ganas.
Bombilla pulpera
He bebido
en el jarro cerámico elegido
con la bombilla pulpera sagrada
la yerba mate que sale del cuenco simpaticón.
He sido ungido
con la verdura sagrada
y por ello brindo, brindo con mi Terma Serrano
porque no tengo nada más a mano.
= O sea, ‘cualquier.
HighToro, ‘pueta de pulpería, desempleado (obviamente).
¡Mo-no, mo-no, mo-no…!
Ayer fui a ver King Kong, de Peter Jackson, y durante toda la película no pude evitar imaginarme el post subsiguiente (y elaborarlo, y editarlo, y tirarlo al tacho y empezar de nuevo… no por nada son 3 horas de película!).
En una palabra: vayan.
La visión de un grande como Jackson se nota mucho en todos los detalles, desde el collage introductorio de escenas de los años 30 en Nueva York, pasando por el casting, los diálogos, el roce con los clichés del genéro (del que sale perfectamente indemne), y la solidez en las imposibles secuencias de acción.
Y hablando de acción… no le sirvo sopa fría a nadie cuando digo que podemos ver al Mono Loco dándose masa con 3 (¡sí, tres!) proto Tiranosaurios Rex, en persecución a través de jungla y precipicio, sin olvidarse de la señorita Watts en alguna de sus cuatro (¡sí, cuatro!) extremidades.
También es notable cómo una gran parte del equipo del Señor de los Anillos participó también de esta obra maestra. Guión, producción, efectos especiales y por supuesto el nuevo actor fetiche de don Peter, el gran Andy Serkis, quien tiene un doble papel como el cocinero de abordo… ¡y Kong! Ver los extras del DVD ya promete ser algo que va a valer mucho la pena, al menos para mí (*).
Tonz, lo dije al principio y lo digo al final. Vayan. Y cuando el Mono se pone loco, griten como yo a voz en cuello ¡Mo-no, Mo-no, Mo-no…!
(*) Este viene aser mi primer post en las Gattacas. Bienvenido a mí, EEEEEEEEIIIIIIIIIII!
Ya el año está perdido
Empezamos a laburar el año que viene.
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ylek dixit
Kubrick reloaded (para WP 2.0)
Parece que le cambiaron varias cosas al template default de WordPress (Kubrick), más que nada: llama a otras funciones en varias partes… por eso me decidí a perder el tiempo en poner el nuevo Kubrick que viene con WP 2.0 e ir pasando de poco traducciones de plantillas, que es un cayo.
Pero a ojo: está más optimizado que un auto de carrera, a mi me da la sensación de cargar más rápido, insisto.
Así que debe ser cierto eso que dicen los desarrolladores, que la mayoría de los cambios de la v2.0 no son muy visibles -que los hay- sino que lo grueso está “bajo el capó”.
De calentón: WP 2.0 ya instalado, claro
Y si. Claro que no pude contenerme ni un par de días. Instalación de WordPress 2.0 (recién salida del horno) concluida exitosamente. A sabiendas que tendrá más agujeros que los programas Micro$oft; pero uno es así, y es imposible resistir el olorcito a nuevo.
Trae una parva de novedades cooles.
- Se puede agregar categorías más rápido directamente desde la interfaz de publicación (o edición). (*)
- Trae un editor WYSIWYG que yo tengo desactivado: me parece un poco pesado; y ya estuve leyendo algún comentario similar por ahí.
- Aparentemente habrían mejorado el tema de pingbacks y trackbacks, que en versiones anteriores se quedaba medio tololo al publicar: ahora publica y devuelve el control razonablemente rápido.
- Muestra una preview exacto en el sector de edición de como quedará el post en una página simple, eso está muy bueno también.
- Muy psicodélico el cambiador de color al hacer un update de registro en el backend. Todavía no se si me terminará gustando o no.
(*) En realidad, en si misma la gran novedad en esta version creo que es la interfaz de publicación, mucho mejor organizada.
Si hasta estoy dejando de razonar con el culo y pensando que quizás no sea tan malo que una buena poca de JavaScript se ejecute en la máquina del cliente en lugar de lo que sea (PHP) en el server.
Sobre la instalación (upgrade 1.5.2 a 2.0): como adoro el peligro no hice backup del .htaccess intuyendo que no habría problemas, y no los hubo. Seguí estas instrucciones: Upgrading WordPress.
Como para que valga la penita pasar de versión, si hay tiempo y ganas. Tampoco es que tenga palanca al piso ni llegue a Warp 13 esta versión, ok? Pero si me sigue pareciendo bien bueno el querido WP.
De primera: (en otro blog más livianito de grafiquetes, no en este :razz:) me pareció más rapidirijillo. ¡Un buen tanto más!
Habrá que sentarse a esperar los bugs, que vendrán.
Talles mentirosos
Decía ylek sobre el tema de los talles de ropa talles mentirosos, empresarios mentirosos
la realidad es que esos talles que el llama grande ¡son chicos!
Ahora:
RIGE EN BUENOS AIRES
Está vigente la Ley de Talles y ya controlan los negocios de ropa
En Mar del Plata los inspectores recorren negocios de ropa para chequear que las prendas exhiban en la etiqueta su tamaño, del 38 al 48. La norma prevé multas.
Una buena. ¿No?
¿Qué sucederá en Wanama?
19 semanas
Una fotini en el 5to. mes de generación del especímen humano a partir de la frotación de dos webloggers argentinísimos.

Posta. No es broma de día de inocentes ni pavadas.
Ahí viene la larvita en camino. ![]()
WordPress 2.0
Que lindo que salió WordPress 2.0. ¿Qué raro que no hayan hecho un post sobre el “release” en el blog? A hoy, 28, el último es del 20.
Ya salió el post el 31.
Remodelaron todo el website wordpress.org que ya era sobrio y bello antes, y ahora también, y máh’ moderno si cabe.
Para quien no sepa ni que es WordPress: el sistema que permite la publicación del contenido de esto que Ud. está leyendo ahora. Es decir: esto.
Lo uso desde la 1.2.1 (creo), ahora tengo la 1.5.2 y estuve curioseando lo que sería la reciente 2.0 en las RC1 y RC3.
Veremos que tan traumático es pasar un blog WP 1.5.2 a 2.0, que aún no lo he hecho. Si muchas instalaciones limpias tanto de los RCs como de la reciente final; y todavía lo sigo miraaaaaannnndo, despaciiiiiiito. Que pena que le pusieron esa interfaz pedorra azul al backend, me gustaba más la vieja. ![]()
Matt Groening
Radar|Domingo, 11 de Diciembre de 2005
comic > la historieta del autor de los simpson
Correr la coneja
Mucho antes de canalizar sus angustias y su sarcasmo a través de Los Simpson, Matt Groening se ganaba la vida dibujando una historieta protagonizada por tres conejos antropomórficos que se llamaba –según el día, el humor, el alquiler y demás avatares– La vida es un infierno, La vida en el infierno o El amor es un infierno. Ahora, por primera vez en Argentina, la revista La Mano edita un libro con algunas de las mejores tiras de ese manual de autoayuda y consuelo existencial. (Un dato: Groening considera este trabajo tan personal que, tentado por una cadena de televisión, prefirió inventar una familia de monigotes amarillos antes de entregar sus conejos a la TV).
Por Mariano Kairuz
EL PARAISO para Matt Groening podría ser no tener que trabajar más de un día por semana. Un paraíso posible que el creador de Los Simpson consiguió hacer realidad para sí mismo hace ya casi dos décadas y media; incluso bastante antes de volverse millonario con la familia amarilla de Springfield. Groening había llegado a Los Angeles en 1977, proveniente de su Portland (Oregon) natal, y recién graduado de la Universidad de Evergreen, una institución “hippie” sin clases obligatorias ni calificaciones, que “atrajo a todos los raretas creativos del Noroeste”. Llegó siguiendo a su novia, con sus complejos a cuestas y la intención de zambullirse en el mainstream hollywoodense. Sus años estudiantiles fueron los del reinado de iconos “contraculturales” como Robert Crumb; Groening había editado el periódico universitario y se había dedicado a hacer historietas junto a artistas como Lynda Barry y Charles Burns (“ellos eran buenos; yo tenía problemas de autoestima”). En Los Angeles se juntó con el ilustrador y diseñador Gary Panter (otro autodefinido “hijo de los ’50” que alcanzaría cierta celebridad en los ’80), con quien pergeñó una suerte de dogma informal que Panter redactó bajo el título de El Rozz-Tox Manifiesto: una pieza anclada en el tiempo que a veinte años del fin del siglo XX instaba a los “independientes” a combatir la abulia de los medios masivos, desde adentro.
Un tiempo después de llegar a California –y tras una primera temporada en la que fue chofer y el “biógrafo fantasma” con aspiraciones literarias de un multimillonario– Groening se encontró trabajando en una pizzería en Sunset Boulevard. La movida punk se encontraba en su cresta absoluta, y eso le permitía venderles a los chicos de cuero sus propios fanzines fotocopiados, simplemente ubicándolos entre las revistitas punk de un lugar hoy legendario llamado Whisky a Go Go.
No tardaría demasiado en meter sus viñetas en los periódicos under de la ciudad, ni en hacerlo en el hoy desaparecido Los Angeles Reader.
En el Reader hizo en rigor todo tipo de trabajos: desde repartirlo hasta editar algunas notas y hacerse cargo de una columna de “chismes” sobre rock. Fue un momento complicado: “El problema era que yo no sabía nada de chismes”, dice Groening. Sus columnas terminaron consistiendo en unos cuantos párrafos autobiográficos sobre su familia, sus traumas, el trabajo y su vida en general, sin la intermediación de los conejos dibujados que protagonizaban sus historietas. Lo que Groening sabía era que no quería hacer esa columna toda su vida, y llegó al punto de inventar las reseñas de recitales a los que no había asistido e incluso a reseñar las presentaciones y los discos de bandas que ni siquiera existían. Es decir, consiguió que le retiraran la columna y pudo dedicarse a lo que más le gustaba: aquellos conejos semanales.
Entre 1980 y 1983, Binky, Sheeba y Bongo, las liebres antropomorfas de Life in Hell, pasaron de salir en un par de publicaciones subterráneas a leerse en más de veinte periódicos y revistas. Gracias a los buenos oficios de su futura esposa Deborah Kaplan, que lo ayudó a vender la historieta, Groening llegó a poder vivir de esa única tira semanal, en la que, diría años después, “podía seguir siendo simplemente yo mismo”. La repercusión de la tira lo llevó a reunirse con el productor televisivo James L. Brooks. Mientras esperaba para entrar a la reunión que podría marcar su encuentro definitivo con el mainstream, Groening temió de pronto perder el paraíso a manos de la Fox. Fue entonces cuando, unos minutos antes de la reunión, bocetó a Homero y familia, de manera tal de poder reservarse Life in Hell para sí. Eso cuenta la leyenda.
Hace tiempo ya que Los Simpson –programa con el que cada año tiene menos y menos que ver; apenas como supervisor de los guiones– le dieron a Matt Groening una fortuna que le permitiría no trabajar nunca más, ni él ni sus hijos. Pero ése es otro tipo de paraíso, y Groening prefiere seguir dibujando Life in Hell una vez por semana –ahora para unos doscientos cincuenta medios, eso sí– y quién dice, por el resto de su vida.
EL PURGATORIO vendría a ser este lugar entre la felicidad y la miseria absolutas que es la vida según la cuentan los conejos de Matt Groening en Life in Hell (a veces también bautizado Love is Hell) aunque su título parezca más categórico. En alguna entrevista, Groening dijo que juzgaba su vida “de acuerdo a cuán miserable solía ser”; y que en aquellos días en que comenzó a vender su historieta, si eso le alcanzaba para pagar el alquiler, “era terriblemente feliz”. Antes de Los Simpson Groening canalizaba sus penas y ansiedades a través de Binky, el conejo de aspecto temeroso y largas orejas; de Bongo –conejo de una sola oreja; hijo perdido de Binky– y la novia de Binky, Sheeba. La pareja protagoniza una suerte de manual de autoconocimiento para atravesar esos momentos de indefinición en los que no se sabe si el resto de la vida será el infierno o el paraíso; esa incertidumbre del purgatorio que obliga a pensar que sólo existe el infierno. La vida es un infierno, el trabajo es un infierno; la escuela es un infierno: ésos son algunos de los títulos que llevan las tiras de Binky, Sheeba y Bongo, y también las de Akbar y Jeff, dos extraños y pequeños seres humanos vestidos a lo Charlie Brown y con gorritos egipcios que mantienen una relación de naturaleza desconocida: puede que sean hermanos, pero la mayoría de las veces uno diría que son novios; lo único seguro es que viven permanentemente entre el odio y el amor, entre la dicha y el maltrato, entre el cielo y el infierno. El amor es el infierno: ése es el título de la compilación que la revista La Mano (que viene publicando la tira de manera mensual) edita en forma de libro, por primera vez en la Argentina, con trabajos que van de fines de los ’70 a mediados de los ’80.
El amor es el infierno plantea interrogantes existenciales: “¿Qué es el amor y qué es lo que te hace pensar que vos te merecés un poco?”. También propone un libro en trece capítulos sobre los pros y contras de compartir una relación amorosa, con apuntes sobre los inicios, el sexo, el matrimonio, los hijos y la separación, entre otros infortunios. En 1983, la tira dedicó una plancha a las ventajas y desventajas de las relaciones heterosexuales y de las homosexuales; todas eran las mismas para ambos tipos –incluso hace una mención temprana, para el cómic, del sida– con una contra extra para los amantes del mismo sexo: la dificultad para la aceptación social.
Y EL INFIERNO, por supuesto, son los demás. Una idea recorre La vida en el infierno y El amor es el infierno, y es la misma que vertebra las historias de la familia de Springfield y toda la obra de Groening, según lo dijo él mismo en una entrevista para la revista Mother Jones cuando estaba a punto de estrenar Futurama: la de que “nuestras autoridades morales, nuestros maestros, directores, curas, políticos, no siempre tienen en mente nuestro interés general”. Life in Hell, como los Simpson, ve el infierno en los demás pero también en esos otros que conviven dentro de uno mismo; en las angustias y las paranoias cotidianas, pero fundamentalmente en nuestras más profundas contradicciones. Y, con un impulso algo autodestructivo pero no suicida, con un humor triste, Life in Hell nos dice que ése es el pequeño infierno personal con el que a todos nos toca vivir.
Fuente: Página/12.
Yo puse un par de grafiquitos que me gustaron más a mí nomás.
(Gracias Wolf por el link).
Bonus track:
Greetings From Hell de estos orejones extraños
![]()
copado para mandárselo a tus amigos en éstas fiestas.
Batichica es de Boca

Que decepción. ![]()
Más gente
Como conoce uno gente, con esto de los weblogs
y termina generando más gente. ![]()
Cositas lindas
:mrgreen:
Sobre la venida del primogénito.
Cositas lindas que tiene salir con una weblogger:
No hay que hacer el post de la noticia, hacés trackback (dramatización) al post que hizo ella. ![]()
Bueno, eso. Una weblogger es básicamente un ser humano normal, dentro de todo. ![]()
La mía lo que tiene es que además es simpática y querendona.
Cositas lindas que tiene el coco globalizado:
Que le dí la noticia a un amigasso (vía Skype) mientras me enteraba que él estaba trabajando en Trinidad y Tobago -hacía rato que no hablábamos-.
Probablemente haya dejado de correr la frase:
[49/161] «La vida es muy complicada. Pero la de los demás, la mía no, gracias.» (HighToro)
Y empiece a correr esta:
[45/161] «Tenemos hijos para poder cagarle la vida a alguien sin que nadie nos pueda decir nada.» (ylek)
La aventura comienza. ![]()
Solo podemos adelantar que su nombre hará temblar a obispos y cardenales (y jilgueros), y será de River o le saco el apellido.
Tengo amigos que aún me escriben
Empire poker, Poker, Texas holdem poker, Online-gambling, Cheap phentermine, Student loans, Taboo y Anonymous siempre se acuerdan de mí. ![]()
Los hombres según el mito griego
LAS CINCO EDADES DEL HOMBRE
Algunos dicen que la Tierra produjo a los hombres espontáneamente, como sus mejores frutos. Era la llamada raza de oro, subditos de Crono, que vivían sin preocupaciones y sin trabajar, comiendo sólo bellotas, frutos silvestres y miel que goteaba de los árboles y bebiendo leche de oveja y de cabra; no envejecían jamás y siempre estaban bailando y riendo mucho; la muerte, para ellos, no era más terrible que el sueño. Ahora ya han desaparecido todos, pero sus espíritus sobreviven y son los genios de los alegres retiros rústicos, donantes de buena fortuna y defensores de la justicia.
Después vino la raza de plata, comedores de pan, y creados también por acción divina. Los hombres estaban totalmente sometidos a sus madres y no se atrevían a desobedecerlas, aunque éstas vivieran cien años. Eran pendencieros e ignorantes y nunca ofrecían sacrificios a los dioses pero al menos no se declaraban la guerra unos a otros. Zeus los destruyó a todos.
Luego vino la raza de bronce, hombres que cayeron como frutos de los fresnos, y llevaban armas de bronce. Comían carne además de pan y se deleitaban con la guerra, pues eran insolentes y despiadados. La peste se los llevó a todos.
La cuarta raza de hombres también era de bronce, pero más noble y generosa, pues los habían engendrado los dioses en mujeres mortales. Lucharon gloriosamente en el sitio de Tebas, en la expedición de los argonautas y en la guerra de Troya. Se convirtieron en héroes y habitan los Campos Elíseos.
La quinta raza es la raza actual de hierro, descendientes indignos de la cuarta. Son degenerados, crueles, injustos, maliciosos, lujuriosos, malos hijos y traicioneros.
Robert Graves | Los mitos griegos 7ma. Ed. | Ed. Ariel S.A. Barcelona | Pág. 11.
Ahora saben porque somos de 5ta. ![]()
Bogas
Para estas épocas navideñas…
tan pesáahas que se vienen
… ¡chiste de abogados de Liniers!
(Gracias AutoLiniers).
Zapatos de goma
No sabemos bien para que, pero vamos rápido a enfrentar al futuro. Bah, ir lento es igual.
Siempre es rápido, lento no hay.
!
Mucho antes de canalizar sus angustias y su sarcasmo a través de Los Simpson, Matt Groening se ganaba la vida dibujando una historieta protagonizada por tres conejos antropomórficos que se llamaba –según el día, el humor, el alquiler y demás avatares– La vida es un infierno, La vida en el infierno o El amor es un infierno. Ahora, por primera vez en Argentina, la revista La Mano edita un libro con algunas de las mejores tiras de ese manual de autoayuda y consuelo existencial. (Un dato: Groening considera este trabajo tan personal que, tentado por una cadena de televisión, prefirió inventar una familia de monigotes amarillos antes de entregar sus conejos a la TV).
EL PURGATORIO vendría a ser este lugar entre la felicidad y la miseria absolutas que es la vida según la cuentan los conejos de Matt Groening en Life in Hell (a veces también bautizado Love is Hell) aunque su título parezca más categórico. En alguna entrevista, Groening dijo que juzgaba su vida “de acuerdo a cuán miserable solía ser”; y que en aquellos días en que comenzó a vender su historieta, si eso le alcanzaba para pagar el alquiler, “era terriblemente feliz”. Antes de Los Simpson Groening canalizaba sus penas y ansiedades a través de Binky, el conejo de aspecto temeroso y largas orejas; de Bongo –conejo de una sola oreja; hijo perdido de Binky– y la novia de Binky, Sheeba. La pareja protagoniza una suerte de manual de autoconocimiento para atravesar esos momentos de indefinición en los que no se sabe si el resto de la vida será el infierno o el paraíso; esa incertidumbre del purgatorio que obliga a pensar que sólo existe el infierno. La vida es un infierno, el trabajo es un infierno; la escuela es un infierno: ésos son algunos de los títulos que llevan las tiras de Binky, Sheeba y Bongo, y también las de Akbar y Jeff, dos extraños y pequeños seres humanos vestidos a lo Charlie Brown y con gorritos egipcios que mantienen una relación de naturaleza desconocida: puede que sean hermanos, pero la mayoría de las veces uno diría que son novios; lo único seguro es que viven permanentemente entre el odio y el amor, entre la dicha y el maltrato, entre el cielo y el infierno. El amor es el infierno: ése es el título de la compilación que la revista La Mano (que viene publicando la tira de manera mensual) edita en forma de libro, por primera vez en la Argentina, con trabajos que van de fines de los ’70 a mediados de los ’80.

