Uno mira a estas supergirls de espaldas, así nomás, y no nota nada raro. Que una tiene la “S” de superchica, y la otra no.
Pero luego al comprarar ambos especímenes de frente, la cosa cambia. La que no tenía la “S” parece que era la bizarra, la mala, o simplemente como decía mi compañero de laburo con el que hacíamos estas elucubraciones, la traba.
Observad la cara de malicha
de la sin-S, que aparentemente es un poquito más corpulenta que su prima buenicha.
¿Qué tenemos aquí? ¿Una pelotudez sin trascendencia alguna, o un hallazgo del coleccionismo de la san puta? Juzgue Ud., querido lector.






