El té de jengibre: purifiiiiiiiiiiiiiiiiica.
Te mata todos los bichos. 
Es rico, picante. No es pa’ cualquiera, seguro.
Otra de las maravillas que conocí gracias a ylek.
Es una raíz (como se aprecia claramente en la foto), por ahí impresiona un poco su aspecto al principio pero te acostumbrás al rato.
Yo lo preparo así: lo corto en rodajas tipo planchas (monedas) y luego re-pico sobre lo que quedó de esa porquería. Eso cuando estoy cansando (es el método rápido y fácil); sino: rallador, pero eso si cansa. Supongo que le sacará más juego, además. Pero cansa. Cansa. Bueno sería contar con ralladores automáticos, minipimmers y esas boludeces de amas de casa modernas del siglo XXI, pero acá no hay; así que no.
Luego: a hervir un rato, y luego de hervido (que el agua arremolinada haga girar al producto por el contenedor) dejar reposar un poco más para que termine de largar jugo. El color final del líquido es de un marrón claro (si salió poco jugo = poca potencia) no es muy agradable a la vista, u oscuro (mejor = trompada a la boca) bah… ¿qué importa el color en este caso?
Una delicia picante, los orientales lo usan a full en su cocina, y lo bien que hacen.
A veces conviene tener agua estándar a mano para calmar el ardor o picor. Yo no, por supuesto.
Se consigue en dietéticas, normalmente, o en puestos callejeros de venta de verdura. Raro verlo en supermercados. Algunos Cotos tienen; sino nunca falla la calle Arribeños (barrio chino).
(A la imágen la saqué de este lugar: Jengibre, un aroma embriagador, en donde también dicen cositas lindas del jengibre, aunque me parece que se les va un poco la mano con la guitarra, muchachones. Es sólo jengibre. Igual muchas gracias.).
Recomendado
Un link con datos a re-full: MedlinePlus hierbas y suplementos: Jengibre (Zingiber officinale Roscoe). Trata estos temas: historia, sinónimos, evidencia, dosificación, seguridad, interacciones, metodología y finalmente las referencias.