Mi mujer pasó por un local de cosas de minas de Av. Santa Fe y paseóse y paseóse. Llegó al fondo del local, donde vió unos collares a supuestamente 25$. Sin embargo, -como debe estar practicando para ser una mujer medida- no compró ninguno. Debe haber salido caliente del local porque apenas tocó casa me encomendó la tarea de ir a buscarle los benditos collares antes de que otra infame se los lleve; cosa que por supuesto, y como corresponde a todo marido sumiso que sabe bien quien lleva los pantalones, hice. Los collares costaban 45$, -¿o tal vez sea el precio-maridito?- pero eso es lo de menos, lo que importa para significar en esta breve publicación es: mujer, si sos una consumista declarada -y peor, con plata- no es necesario que intentes ejecutar algo llamado “mesura” o “control”, se tan despilfarradora como siempre, que siempre es más barato el despilfarro directo que el despilfarro con servicio de cadetería.